LA SOLIDARIDAD COMO FUENTE DE ESPERANZA

por Leonardo D. Olivieri.

OPINION/ La pandemia del Covid 19 afectó a gran parte del planeta y tuvo efectos que trascendieron lo sanitario. Todo parece un es escenario oscuro y sombrío en donde la humanidad se encuentra transitando sin tener referencia alguna, tanto científica como social.

Sin embargo, este caminar por el valle de sombras no implica necesariamente que se adopten posturas alarmistas, pesimistas y derrotistas.

Todos sabemos de las grandes dificultades que existen y los nuevos desafíos que se avecinan con una económica que cayó de manera drástica. Con sólo observar los indicadores económicos nos vamos a dar cuenta de ello y no vamos reflexionar sobre lo evidente.

Pero, lo que sí interesa es dar a conocer “otras cosas” que pasaron durante esta pandemia. Una de ellas es la movilización de importantes sectores de la sociedad que ante tan tremenda tragedia, pusieron lo mejor de sí mismos y enfrentaron a este enemigo invisible.

Son estos sectores, entre los que encontramos una gran diversidad de agentes sociales, en donde se debería centrar la esperanza en una reconstrucción post-pandemia.

Más allá de la fragmentación ideológica que sufre el mundo, la solidaridad como principio constitutivo de la naturaleza humana se impuso con un trabajo silencioso. Hoy los medios masivos de comunicación se centran en las tragedias (reales por cierto), en las grietas ideológicas, en si los gobiernos actuaron bien o mal (comparando número de muertes), etc; pero muy poco se menciona a la solidaridad de muchas personas que dejaron todo, incluso su vida, para ayudar al prójimo.

El ser humano es un ser social por naturaleza y es desde su propia constitución solidario. No es un ser individual, pero tampoco es un ser colectivista, es un ser social!!!!.

Esta naturaleza del hombre y de las cosas que son como son, rompe con los esquemas ideológicos y los constructos sociales del error. Sí señores, las ideologías de la grieta son errores, o mejor dicho, horrores que nos alejan de la verdadera naturaleza humana.

Pero ante esta situación de falsa división, la verdadera naturaleza se muestra por medio de la solidaridad.

Es imprescindible por lo tanto que, como seres humanos que somos reflexionemos y volvamos a nuestra verdadera esencia, para así reconocer que existen principios y valores que el error nunca podrá cambiar ni contradecir. Por más sombrío que este el mundo nuestra esencia verdadera prevalecerá.

Somos seres sociales, somos seres humanos solidarios. Está en nuestro adn y no es una simple “moralina cultural”, es una realidad objetiva propio de nuestro ser. Y es a partir de esta esencia en el que vamos a reconstruirnos como sociedad y re-encontrarnos con nuestra propia humanidad.