Las organizaciones sociales y el Covid19

De italarg.org

La crisis sanitaria y humanitaria que desató el Covid19 puso en evidencia las significativas fallas que presentan los sistemas de salud y de asistencia social en América Latina, sean éstos de carácter público o privado. Más allá del modelo económico que desarrolló cada nación, vemos en mayor o gran medida, que éstos por si solos se vieron colapsados por el virus.  Es en este escenario, crítico y complejo, en donde las organizaciones sociales y demás estamentos de la Sociedad Civil mostraron su propio dinamismo para hacer frente a este flagelo.

El compromiso asumido por estas organizaciones fue, digamos, épico. Muchos operadores sociales se expusieron “cara a cara” con respecto al virus, su espíritu solidario pudo más que el miedo natural al contagio. Es más, algunos dejaron su vida.

Es por ello que nuestra organización desde Argentina desea rendir un homenaje a todos estos “héroes anónimos” que día tras día ponen su esmero, su altruismo y las ganas de construir una sociedad más justa para los que menos tienen y apoyando a aquellos gobiernos que nivelan las clases sociales hacia arriba.

El Patronato Ital Uil tiene una vasta presencia mundial, con sedes en todos los continentes. Somos una organización pluralista que involucra diferentes culturas, maneras de pensar y de sentir. Pero siempre nos ha unido una cosa muy importante; nuestro espíritu solidario y la vocación de servicio hacia nuestro prójimo.  Durante este tiempo de cuarentena obligatoria en casi todo el mundo, nuestras sedes siguieron activas, ya sea con turnos rotativos, con guardias, con visitas a puntos estratégicos, entre otras acciones. Nuestros operadores siempre estuvieron dispuestos a buscar la mejor solución posible a las necesidades y demandas de nuestros asistidos.  EL Covid19 nos encontró unidos con un mismo objetivo: la tutela a los derechos de los italianos en el exterior.

Este flagelo, en muchos casos, sirvió para profundizar conflictos evidentes internos y externos ya existentes entre políticos de todo el mundo. Basta con revisar las noticias de los últimos meses y se podrá percibir como el accionar de las organizaciones sociales se hizo cada vez más visible. Sus iniciativas humanitarias hacia los más vulnerables y los sectores de riesgo, fueron y son una actividad complementaria al accionar del Estado.  Las organizaciones sociales ponen en marcha y en ejecución valores y principios que nos unen como personas y nos constituyen en una verdadera comunidad. Obviamente nada es fácil, siempre existieron dificultades y contratiempos, además de errores propios y ajenos. Pero pese a todo seguimos de pie.

No vislumbramos un futuro de indiferentismo hacia estas problemáticas, sino al contrario, creemos que este impulso que tomaron las organizaciones sociales servirá para ahondar más sobre nuestras potencialidades como agentes de cambio social. Todavía falta mucho, y después de esta cuarentena emergerán seguramente problemas sociales significativos.  La pobreza estructural, la caída del empleo, se asoman con más fuerza. Todo ello requiere un mayor y mejor compromiso de parte nuestra, con actitudes de colaboración y trabajo mancomunado, fomentando la convivencia plural.  Esperamos que juntos iniciemos un camino nuevo,  donde tengamos un lugar para todos , y podamos dar los mejor que tenemos al resto de la sociedad. Esto recién empieza.