En Síntesis: CRISIS DE GOBIERNO EN ITALIA

ECONOMÍA – POLÍTICA

Con la dimisión del Primer Ministro Giuseppe Conte, se profundiza una crisis política que tiene implicancias y serias consecuencias en el plano económico.  También surgen incertezas en materia de políticas migratorias, en la interacción entre Italia y la Unión Europea, fundamentalmente por el desarrollo de una dinámica política basada en lo que se puede denominar como auge de una soberanía nacional exacerbada.

Para muchos esa radicalización de la soberanía nacional implica un desgaste de la concepción de una Europa unida e integrada en la diversidad. Para algunos analistas, esta dinámica reivindicatoria de los nacionalismos marca una tendencia hacia  de “cierre” al mundo, de un intento de solucionar de manera simplista  el tremendo y complejo problema de la inmigración y la integración social.

Ante este panorama de tensión entre globalización y estado nacional, es donde se desarrolla toda la trama política italiana en la actualidad. Y su solución marca un punto de inflexión para toda la estructura política de Europa en su conjunto.

Pero retrocedamos un poco en el tiempo para poder reflexionar sobre la problemática italiana. Finalizadas las elecciones de marzo de 2018, se necesitaron 88 días para formar un gobierno de coalición. Matteo Salvini asumió el papel de viceprimer ministro y ministro del interior, al prometer tomar medidas enérgicas contra los inmigrantes indocumentados. Luigi Di Maio, líder del Movimiento Cinco Estrellas, también fue nombrado viceprimer ministro y ministro de Trabajo. Un abogado relativamente desconocido, Giuseppe Conte, fue elegido como primer ministro.

No pasó mucho tiempo antes de que aparecieran grietas en la alianza, con las dos partes en desacuerdo sobre la promesa electoral del Movimiento de las 5 Estrellas de lanzar un “salario ciudadano” para hacer frente a la pobreza.

También se han enfrentado a lo largo del camino en temas como la inmigración, el plan de la Liga para un tipo impositivo fijo y, recientemente, sobre a quién apoyar como próximo presidente de la Comisión Europea. El Movimiento 5 Estrellas apoyó a la presidenta electa Ursula von der Leyen, mientras que la Lega se opuso a ella.

El punto de quiebre se produjo cuando  la Lega percibió el desencuentro en la votación en el Senado italiano para decidir el futuro de la línea ferroviaria de alta velocidad entre Italia y Francia como una oportunidad para presentar al gobierno de coalición como inviable.

La línea, que conectaría la ciudad italiana de Torino con la ciudad francesa de Lyon, e incluiría un túnel de 58 kilómetros a través de los Alpes, es ferozmente rechazada por el Movimiento 5 Estrellas por los costos ambientales y monetarios, pero cuenta con el apoyo de la Liga y de la mayoría de los demás partidos.

Tras el intento fallido del Movimiento de Cinco Estrellas de bloquear su aprobación, Salvini le dijo a Giuseppe Conte que la alianza con el Movimiento 5 Estrellas se había derrumbado y que se debería devolver rápidamente la elección a los votantes.

El partido de Salvini dijo en un comunicado que era “inútil seguir adelante con las disputas diarias“, y enumeró una serie de áreas en las que tenía una “visión diferente” del Movimiento 5 Estrellas, incluyendo infraestructura, impuestos, justicia y relaciones con la UE.

“Italia ya no puede aguantar los ‘no’, necesitamos sí, necesitamos desbloquear, construir, trabajar… ya basta, tenemos que ir a las elecciones“, dijo Salvini a sus partidarios en Pescara durante un mitin.

Es conveniente considerar La Lega está actualmente a la cabeza de las encuestas, y Salvini puede ver una elección anticipada como su oportunidad de ganar el poder ya que tiene un 17% de parlamentarios, pero una intención de voto que ronda el 40%. Evidentemente incrementaría un poder propio en el parlamento.